11 may. 2016

¿Qué carajo hago?

Mira, siendo brutalmente sincero, no tengo ni idea de como me siento. Ni la menor. Tengo la sensación de haberme sentido de manera similar en algún otro momento de mi vida, pero no puedo dar fe de ello. Con lo que me costó escribir esas primeras tres líneas, no me puedo imaginar la cantidad de estupideces que me quedan por sacarme de encima. Evidentemente, para eso vine.

Algo que sé: Oklahoma City Thunder está a un partido de eliminar a San Antonio Spurs de los Playoffs, lo cual -muy probablemente- significaría el fin de la carrera de Manu Ginóbili en la NBA. Me es imposible explicar con palabras (o acciones, o cualquier tipo de gesto) la tristeza que la última parte de la oración anterior me genera. 


Soy consciente de que, aún si los Spurs dan vuelta la serie, tranquilamente podrían perder con Golden State Warriors, uno de los mejores equipos en la historia del básquet. También entiendo que, de darse el segundo milagro, las Finales de la NBA representarían los últimos partidos de Manu en San Antonio. En síntesis: el quilombo que tengo ahora, en algún momento y de alguna manera, lo voy a tener de nuevo. Puta madre.


Encima, para hacerlo más complicado, lo último de Manu en la NBA no significaría lo último de Manu. Seguramente, para varias personas, el hecho de saber que va a estar en Río le quita dramatismo a lo que ocurra con los Spurs. Bueno, mejor que gane, pero si se queda arafue no pasa nada, total lo vemos en los Juegos Olímpicos. Un razonamiento completamente válido, sólo que no es mi caso.


Que se entienda: de todos los combinados nacionales, el seleccionado de básquet es con el cual me siento más identificado. He llorado y, definitivamente en agosto voy a llorar, por la Selección. Pero Manu está en un plano superior. Es, creo yo, el último verdadero ídolo que me queda en el mundo del deporte. La frase es moneda corriente dentro del periodismo deportivo. "A medida que vas creciendo en la profesión, vas dejando de lado tu parte de hincha". En lineas generales, es cierta. Gracias a Manu, los Spurs se convirtieron en mi equipo. 


Suelo decir que soy hincha gracias a Ginóbili, pero hoy no soy hincha sólo por Ginóbili. Desearía no tener que poner a prueba dicha afirmación, porque sinceramente no se cual sería mi reacción. No todo se puede en la vida. Por ahora, lo único que me queda es aguantar. Sufrir un partido más, como si fuera el último, con la esperanza de que no lo sea.