28 mar. 2014

Entender la "Locura"


Mientras la NBA se prepara para el mes de abril y el comienzo de los playoffs, marzo es el mes del básquetbol universitario. March Madness, la "locura de marzo", lo llaman. En realidad, no es más que un torneo que reúne a las mejores 64 universidades del país, con un formato de eliminación directa que, por algún fenómeno difícil de explicar, enloquece a multitudes durante dos semanas. 

El fenómeno de March Madness esta inculcado en casi todos los estadounidenses, para quiénes es casi una religión llenar su bracket (vendría a ser como un fixture) y realizar apuestas, ya sea entre miembros de familia, amigos o compañeros de trabajo.


El año pasado tuve la suerte de estar en Estados Unidos para esta época y realmente es increíble como se vive el ambiente. Piensen que la cobertura de los partidos se realiza por canales de primer nivel (TNT, TBS, ABC y otros) que dejan su programación habitual para transmitir este evento. De más esta decir que en los canales deportivos se habla casi en exclusividad del torneo. 

Para explicar el funcionamiento del torneo antes tengo que exponer rápidamente que es la NCAA. La National Collegiate Athletic Association ("Asociación Nacional de Atletas Universitarios") es el organismo a cargo del funcionamiento de todos los deportes universitarios. 

La NCAA divide a todas las universidades en "conferencias" que se mantienen intactas en cada deporte. Por lo tanto, algunas conferencias son de mayor relevancia en el fútbol americano (por ejemplo, la SEC), mientras que otras lo son en el básquetbol (por ej, la ACC). Entonces, tener un récord de, digamos, 10-3 en la ACC es "mejor" que tener una marca de 13-0 en la PAC-12.

El torneo por el campeonato de la NCCA (a lo que se llama March Madness) funciona de esta manera: se dividen las "mejores" 64 universidades en 4 secciones; dentro de cada una hay preclasificados del 1 al 16. De esta forma, hay cuatro preclasificados con el número 1, cuatro con el número 16 y así sucesivamente.

 Una de las razones, creo yo, por la cual este evento atrapa a tanta gente es el factor sorpresa: año tras año se producen batacazos de equipos preclasificados número 14 o 15 derrotando a los clasificados 2 o 3. 

Este año ya tenemos como ejemplo a la pequeña universidad de Mercer, que venció a la poderosísima Duke, o a Stanford (10º preclasificado), venciendo a Kansas (2do), equipo que cuenta con dos jugadores que probablemente sean elegidos en las primeras 5 selecciones del próximo Draft de la NBA: Andrew Wiggins y Joel Embild.

Ese es otro factor que resulta raro de este fenómeno: muy pocas veces se ve a escuelas que cuentan con futuros jugadores NBA en instancias finales (tengan en cuenta que en un Draft de la NBA se seleccionan nada más que a 60 jugadores, y solamente contando a las 64 universidades que participan del torneo hay más de 950 jugadores). 


Claro que hay excepciones, como cuando Carmelo Anthony sacó campeón a Syracuse en el 2003 casi por su cuenta, pero por lo general los equipos con mejor táctica y mayor contribución colectiva son los que llegan a las etapas finales. 

Esta edición del campeonato tuvo una mayor cobertura que otras, ya que el próximo Draft de la NBA se perfila como uno de los mejores de los últimos años. Talentos como Wiggins, Embild, Jabari Parker o Julius Randle aumentaron la anticipación por el evento que, de por sí, suele generar más flujo de dinero en apuestas que el Superbowl.

Todos ellos participaron del torneo (Embild no llegó a jugar por una lesión en su pie), lo que generó una gran expectativa. Por ahora solo queda en carrera Randle, con sus Kentucky Wildcats, el máximo favorito a quedarse con el trofeo de campeón.


Como casi todos los fenómenos de la cultura americana, March Madness es un evento que se vende por sí solo. Año tras año, las sorpresas, la comida, las apuestas y -en segunda línea- el básquet universitario se hacen presente durante el mes de marzo. Que empiece la locura.