21 nov. 2014

La corta y cambiante historia de Oklahoma City Thunder


El año era 1946. El primer día del mes de noviembre se inauguró la Basketball Association of America (BAA), liga que más tarde terminaría convirtiéndose en la NBA. Hoy en día, de las 11 franquicias pioneras que formaron la BAA quedan tan solo tres: New York Knicks, Boston Celtics y Golden State Warriors (este equipo estuvo localizado en Philadelphia y luego en San Francisco, pero siempre se trató de la misma franquicia).

Durante las décadas siguientes se fueron sumando cada vez más nombres y ciudades que hoy han adquirido un estatus legendario. Instituciones del deporte que cuentan con 30 o 40 años en una misma ciudad, como Detroit Pistons, Indiana Pacers, Philadelphia 76ers y muchos más. Entonces, es correcto afirmar que la historia del baloncesto en la ciudad de Oklahoma -cuando recién se está escribiendo la séptima campaña del Thunder- está todavía en pañales.

Key Arena, hogar de los SuperSonics de Seattle

Pasaron ocho años, pero la gente de Seattle todavía sigue enojada. Los SuperSonics, creados en 1967, fueron el corazón de la ciudad en cuanto a atracciones deportivas por más de 40 años. Los Mariners (béisbol) y los Seahawks (campeones reinantes del fútbol americano) siempre estuvieron un escalón por debajo de los Sonics. Por ello, el anuncio realizado por Clay Bennett (flamante dueño) en 2007, expresando que movería la franquicia a la ciudad de Oklahoma fue un verdadero mazazo para la población del noroeste de los Estados Unidos. 

Como suele suceder, una de las causas de los cambios de localidad tiene que ver con el bajo rendimiento. Los Sonics quedaron afuera de los playoffs en sus últimas cuatro temporadas, y también lo harían en su primer año como el Thunder. Apenas 13 partidos después del nuevo comiezo en OKC (2008/09), Scott Brooks reemplazó a P.J Carlesimo como el nuevo director técnico. Brooks sería el encargado de entrenar a un grupo extremadamente inexperto, pero con varias piezas que ya empezaban a mostrar su potencial.

Para entender el pasado, presente y futuro del Thunder hay que posar la mirada alrededor de un hombre: Kevin Durant. El alero fue la segunda selección del Draft de 2007 (detrás de Greg Oden), y desde entonces se ha convertido en la "cara de la franquicia" y, sin lugar a dudas, en uno de los mejores tres jugadores en toda la liga. Pocos meses antes del debut de OKC fueron drafteados Russell Westbrook y Serge Ibaka. 

El base y el ala-pivot son, hoy en día, top cinco dentro de sus respectivas posiciones. Después de finalizar la campaña inaugural con un récord de 23 victorias y 59 derrotas, Sam Presti (General Mánager) volvió a acertar en el Draft. Por tercer año consecutivo, Presti seleccionaría a un futuro All-Star, top cinco en su posición (escolta) y uno de los ingredientes principales de esta columna: James Harden.

Con el arribo del barbudo, el núcleo de Oklahoma estaba compuesto. Las individualidades de estos cuatro sumadas a la presencia de veteranos como Kendrick Perkins o Nick Collison se mezclaron perfectamente, y el Thunder prácticamente invirtió su marca de la temporada pasada (de 23-59 pasó a 50-32). 

En esa pos temporada, llevaron a los veteranos Lakers hasta un sexto juego en la primera ronda, peleando con tenacidad en cada partido. Doce meses después, fueron eliminados por el eventual campeón -Dallas Mavericks- en las Finales de Conferencia, demostrando que de a poco iban creciendo. Finalmente, en 2011/12 (apenas el cuarto año de existencia para este equipo) OKC venció a los Spurs en las finales del Oeste y arribó a las Finals.

A pesar de la derrota ante LeBron James y Miami Heat, no era difícil ver un horizonte cercano con un trofeo Larry O´Brien en las manos de Bennett. En Junio de 2012, tanto KD como el resto de las estrellas del Thunder tenían menos de 25 años, una vasta experiencia en playoffs como conjunto y un grupo de jugadores de rol capaz de contribuir satisfactoriamente. La única tarea que le restaba a Sam Presti para posicionarse como uno de los GM´s más exitosos de la historia era renovar los contratos de sus cuatro estrellas.

Sam Presti, el cerebro detrás de esta franquicia

Durant fue el primero en renegociar: antes del inicio de 2010/11, firmó un contrato por el máximo valor permitido (cinco años y 86 millones de dólares). Westbrook también arregló antes del límite (cinco años y 80 millones). Esta situación puso en aprietos a la dirigencia del Thunder, ya que -con la línea del luxury tax puesta en 70 millones- ya tenían alrededor de 35 gastados en apenas dos jugadores.

Renovarle a Ibaka y a Harden al precio que ellos quisiesen hubiese obligado a OKC a escribir largos cheques durante varios años, acción que al parecer no quiso hacer Clay Bennett. Entonces, Presti eligió continuar con el congolés a bordo y canjear al escolta, priorizando la versatilidad del primero como principal carta de defensa e imaginando que, con el dúo Durant-Westbrook- ya poseía suficiente arsenal ofensivo.

Después de varios meses de negociaciones, Harden fue canjeado hacia Houston Rockets, a cambio de Kevin Martin, Jeremy Lamb y dos futuras selecciones de primera ronda (terminarían siendo Steven Adams y Mitch McGary), dando comienzo a una nueva era en Oklahoma City.

Harden firmó con los Rockets por 80 millones, y floreció
como uno de los mejores anotadores en toda la NBA

La realidad es que, en los dos años que prosiguieron a la partida del barbudo, este equipo podría haber sido campeón. Pero, tanto en 2013 como en 2014, las lesiones le impidieron a Scott Brooks contar con todos sus hombres en los momentos clave. En la primer campaña post-Harden, Westbrook se rompió los meniscos en la primera ronda ante -justamente- Houston. Sin embargo, el Thunder pudo avanzar, aunque solo para caer en las Semifinales de Conferencia contra Memphis.

Esta última temporada, Serge Ibaka se debió perder los primeros dos juegos de las Finales de Conferencia (vs San Antonio) debido a un esguince en su pantorrilla. Pero, si creían que OKC ya había tenido suficiente mala suerte en lo que refiere a las lesiones, estaban equivocados: Antes del inicio de la temporada actual, Durant sufrió una Fractura de Jones que lo mantendrá fuera de las canchas por (aproximadamente) dos meses. Pasaron apenas dos juegos para que el bicho de las lesiones muerda a Westbrook (fractura en la mano y cuatro a seis semanas de recuperación).

Sin sus dos hombres estrella, Oklahoma ha comenzado el año con una marca de 3-10, número que los deja últimos en el Oeste (mi dios, ganaron la misma cantidad de partidos que los Lakers!). Asumiendo que el plantel estará completo alrededor de fines de Diciembre/principios de Enero, no sería ilógico pensar que el récord de la franquicia podría rondar por 8-20 (como mínimo). Si este termina siendo el caso, el Thunder debería finalizar con 42 victorias y 12 derrotas para alcanzar los 50 triunfos y meterse en la pos temporada (Dallas Mavericks, octavo en el Oeste el año pasado, acumuló 49).

¿Sería posible conseguir una marca como esa? Claro, siempre y cuando Durant y Westbrook retornen a los niveles a los que nos tienen acostumbrados y no tarden demasiado en aceitarse con el resto del equipo.

Toda esta situación -que ya puede catalogarse como "complicada"- tiene el potencial de tornarse catastrófica en muy poco tiempo. Hace algunos renglones (ahora que lo miro son varios, habré escrito demasiado?) mencioné que, para observar el pasado y predecir el futuro de la franquicia, había que centrarse en Kevin Durant. El oriundo de Washington se convertirá en agente libre al finalizar la campaña 2015/16, y desde todos los puntos cardinales de los Estados Unidos lloverán ofertas que intentarán seducir a Durantula. Precisamente, y gracias en parte a la "vuelta a casa" de LeBron James, ya se rumorea que los Wizards (de Washington) son el principal candidato a quedarse con los talentos de KD. 

La imagen que TODOS los fans de los Wizards quieren ver

En OKC esperan que todo salga bien y que el equipo pueda consagrarse en uno de los dos intentos que tendrán, porque saben que si no se logra el campeonato, las chances de una despedida aumentan exponencialmente. Por ello, la franquicia no puede permitirse perder más tiempo y gastar todas las balas que les queden en estas dos temporadas. Si el resultado no es el esperado, quien sabe cuales podrían ser las consecuencias. La corta y cambiante historia de Oklahoma City Thunder, desde el fondo hasta lo que parecía ser la cima en menos de siete años, podría no alcanzar su destino.