25 abr. 2015

Una (breve) oda a Tim Duncan


Aquí termina la anécdota, pero él te mató. Da ví a da. Pará! Más. Pero el tema todavía da para más.

Esta frase, parte de un extraordinario monólogo, me viene como anillo al dedo. Y esta expresión, trillada como pocas, también me viene como anillo al dedo, valga la redundancia.

Cuando se trata de Tim Duncan, anécdotas hay varias. Innumerables, de hecho. ¿Anillos? Claro, esos sí se pueden contar. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Deberían ser seis, pero el destino (y Ray Allen) dijeron que no. Igual, cinco es suficiente. Mucho más que suficiente. 

En menos de dos meses esos cinco podrían convertirse en seis, pero tampoco importaría demasiado. Es que a fin de cuentas, después de tantas anécdotas, lo único que queremos es que el tema todavía dé para más.


Escribir durante los Playoffs es complicado: la acción diaria no te da respiro. Redactar una columna de análisis sobre alguna serie en particular es riesgoso, pues al partido siguiente un equipo puede realizar un ajuste que cambie por completo la forma en la que se venía jugando. Por eso, decidí parar la pelota y no andar tirando estadísticas a lo loco.

Honestidad brutal a continuación: alrededor del jueves por la tarde tuve la idea. La noche anterior había visto otra de sus asombrosas obras maestras. En el segundo partido de la serie entre San Antonio Spurs y Los Ángeles Clippers, Duncan jugó 44 minutos, anotó 28 puntos y bajó 11 rebotes. Por si eso fuera poco, el ala-pivot de los Spurs encestó el 60.8% de sus tiros de campo, y durante la mayoría de ellos el encargado de defenderlo fue DeAndre Jordan, quien finalizó tercero en la votación para el premio de Mejor Jugador Defensivo del Año (el ganador fue Kawhi Leonard, elección con la cual estoy de acuerdo)

En el tiempo extra, San Antonio enfrentaba la posibilidad de caer 0-2 y tener la presión de ganar los próximos dos cotejos. Allí, los actuales campeones de la NBA hicieron lo que hacen siempre que las papas queman: dársela a Duncan. A falta de 3:02 minutos, anotó un doble para dejar a su equipo arriba por tres unidades. Tras el triple de J.J Redick que empató el encuentro, le volvió a dar la ventaja a los Spurs, encestando un tiro imposible (sobre Jordan) mientras se caía al piso:


La actuación de Duncan fue una verdadera obra de arte, pero eso ya lo saben. También saben que ayer San Antonio le dio una paliza a los Clippers en el AT&T Center. Los dirigidos por Gregg Popovich derrotaron al conjunto comandado por Doc Rivers por 100-73 y tomaron la delantera (lideran 2-1 en la serie al mejor de siete). ¿Los números de Duncan? nada de otro mundo: cuatro puntos, siete rebotes, cuatro asistencias y tres tapas.

De nuevo, honestidad: una parte de mí prefiere que el partido de ayer se hubiese dado como el del miércoles, así el nombre de Duncan sonaría más fuerte hoy. De la misma forma en que dedicarle tu columna a un mediocampista que hizo un trabajo aceptable no acarrea el mismo impacto que dedicársela al delantero que marcó dos goles.

Sin embargo, ahora entiendo que no podía ser de otra manera. Hoy, sábado 25 de abril de 2015, Timothy Theodore Duncan cumple 39 años de edad. El nacido en las Islas Vírgenes es el segundo jugador en actividad más viejo -Andre Miller es más longevo- y hasta es mayor que un director técnico! (Brad Stevens, de 38 pirulos).


Tras haber disputado 18 temporadas en la liga de básquetbol más competitiva del mundo, que incluyen cinco anillos de campeón, dos trofeos de Jugador Más Valioso y la mayor cantidad de minutos totales en la historia de los Playoffs, la expresión en la cara de Duncan no ha cambiado. Sigue siendo el mismo personaje tímido, que no necesita hablar demasiado fuera de las canchas: en otro gran cliché, el Big Fundamental deja que su juego hable por él.

Es muy difícil ser el mejor en algo. Sobre todo si ese "algo" es un deporte de alta competencia que te garantiza una vida de fama y dinero. Ser el mejor requiere esfuerzo y dedicación a niveles sobre los cuales no estoy capacitado para hablar. Pero hay algo aún más difícil que ser el mejor: ser el mejor por un buen rato.

A lo largo de sus 18 años como miembro de San Antonio Spurs, Tim Duncan logró la grandeza sostenida. Esa que sólo alcanza la elite de la elite. Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar, Earvin "Magic" Johnson, Larry Bird, Oscar Robertson y Bill Russell. Las máximas figuras de la NBA le harán compañía a Duncan, aunque poco le importará a él.

Ya habrá tiempo para un perfil más completo sobre la carrera de este hombre. Ojalá que para ese momento falte un ratito. Ojalá queden más anécdotas por vivir. Ojalá el tema todavía dé para más. 

Hoy, sábado 25 de abril, Tim Duncan cumple 39 años. En San Antonio (y en todo el mundo) se hablará del partidazo que tuvo ayer Kawhi Leonard, quien anotó 32 puntos en apenas 18 intentos de campo. ¿Sabés que es lo más loco de todo? Que a Duncan no le va a importar. Es más, prefiere que sea así. 

Desde el 2009 que vengo viéndote. Aproximadamente, te habré visto jugar más de 200 veces y ni una vez me decepcionaste. En tu cumpleaños, yo te decepcioné a vos, porque me atreví a ponerte en mi centro de atención. Desde un rinconcito de Buenos Aires, te agradezco por ser un verdadero profesional. Te agradezco por tu dedicación, por momentos como éste y, principalmente, por demostrarme que el sólo hecho de cumplir con tu trabajo te puede convertir en una leyenda.