5 jun. 2015

Game 1: La navaja suiza



Como estrategia marketinera, casi todas las franquicias que participan de los Playoffs utilizan un "slogan". Una frase, un mensaje que una a su hinchada y que represente su búsqueda por el título. Golden State Warriors eligió como su lema "Strengh In Numbers"  que, traducido, sería algo como "Fortaleza en Números". 

Ayer, en el primer partido de las Finales de la NBA, los Warriors necesitaron de esa superioridad numérica para derrotar a Cleveland Cavaliers, en tiempo extra y por 108-100, para tomar la ventaja en esta serie que definirá que equipo será el que levante el trofeo Larry O'Brien.

Oracle Arena, una de las pocas canchas "futboleras" que tiene la NBA, era el lugar señalado. Las 21:00 ET, la hora que todos esperábamos. Andrew Bogut saltó para Golden State; Timofey Mozgov lo hizo para Cleveland. Luces, cámara, acción: que empiecen las Finales de la NBA.


Casi desde el arranque se notó que los locales sintieron la presión del momento. Los dirigidos por Steve Kerr no corrían su ofensiva habitual y a menudo se conformaban con dobles largos que no tenían chance de entrar. Del otro lado, los Cavs tomaron la decisión inteligente y dejaron que LeBron James -el único que sabía lo que es jugar en Finales- controle la posesión en los primeros minutos.

Rápidamente, los visitantes se vieron liderando por doble dígito. Con 1:41 por jugar en el primer cuarto, James tenía 12 puntos, apenas uno menos que el total de los Warriors, y Cleveland estaba al frente por 26-13. El nervioso comienzo del quinteto titular obligó a Kerr a cerrar el cuarto con cinco suplentes.

Los 11:50 minutos iniciales de Golden State fueron de lo peor de su temporada. El equipo encestó el 28.6% de sus intentos de campo y no encontraba respuestas para LeBron en defensa. Sin embargo, el mencionado cambio de alineación surtió efecto: en la última jugada del primer período, Andre Iguodala le regaló el primer motivo de celebración a los fanáticos que colmaron Oracle:


Los suplentes le bajaron el ritmo de intensidad al encuentro y lograron achicar la diferencia. Además de Iguodala, Shaun Livingston y Festus Ezeli contribuyeron en el marcaje, pero todavía faltaba generar puntos. Por eso, Kerr se la jugó por Marreese Speights, ala-pivot que no veía acción desde el tercer cotejo de las Semis de Conferencia (ante Memphis Grizzlies). Speights, un anotador nato, encesto 4 de sus 8 lanzamientos y sirvió como una válvula de escape para su equipo cuando había que buscar una canasta.

Mientras James seguía dominando -como durante casi todo el partido-, algunos actores de reparto iban apareciendo en la visita. Kyrie Irving, base estelar de la franquicia, parecía haber recuperado su nivel tras sufrir varios golpes a lo largo de la pos temporada. El All-Star se encargó de defender a Stephen Curry -la marca no fue recíproca; Klay Thompson fue quien se emparejó con Irving en defensa- y a la vez participó activamente en varias acciones ofensivas.

En la línea frontal, tanto Tristan Thompson como Timofey Mozgov demostraron estar a la altura de las circunstancias. Si bien Thompson totalizó apenas dos tantos, volvió a demoler a su competencia en el área rebotera (finalizó con 15). En cambio, el juego de Mozgov fue mucho más completo. El escenario no le importó al ruso, que generó dos o tres volcadas --de esas que duelen con sólo mirarlas:


Ésta es una de las razones por las cuales Golden State es un equipo tan peligroso: los Cavaliers venían cumpliendo con su estrategia casi a la perfección, pero una ráfaga de Curry puede finiquitar hasta los mejores planes. El actual Jugador Más Valioso (MVP) de la liga anotó 10 puntos en tres minutos y contagió a sus compañeros. Tras una volcada de Draymond Green y un triple de Thompson (Klay), los Warriors sacaron una luz de cinco unidades.

Los locales no supieron aprovechar el momento y, otra vez, prefirieron apresurarse antes que mover la pelota buscando el mejor tiro posible. J.R.Smith, en una jugada patentada por sí mismo (un triple inexplicable) le dio la delantera a Cleveland, que lideraba por tres en el entretiempo.

El planteo de David Blatt -entrenador de los Cavs- para lidiar con Curry fue inteligente: en el Pick&Roll, los pivots intentaron presionarlo para que tenga que soltar el balón. De esta manera, forzaron a que Green o Bogut tenga que tomar el rol de creador, opciones mucho más fáciles de digerir. Green, sobre todo, no tuvo una buena actuación en ofensiva (4-13 de campo) y cometió varias faltas innecesarias.

La diferencia a lo largo del tercer cuarto nunca fue más de siete, pero aún así parecía que Cleveland lo tenía controlado. Cada vez que los Warriors se ponían a tiro, James o Irving contestaban con una canasta vital. LeBron ya venía encendido, pero en éste período se destapó: sumó 12 puntos (terminó con 44, su máxima para un partido de Finales), dominando a Harrison Barnes en el poste bajo.

Pareció una repetición de la misma jugada que tardó años en llegar. Sobre el final del cuarto, Iguodala repitió el cierre del primero: robo y volcada, esta vez para empatar el partido en 73 y dejar armado un final de película:


Steve Kerr ha declarado, en varias ocasiones, que Andre Iguodala es el jugador en el que más confía. En pocas palabras, el ex Philadelphia 76ers y Denver Nuggets representa como individual lo que son los Warriors como equipo. Es un excelente defensor en el perímetro, ágil, versátil, puede funcionar como director de orquesta en alguna posesión ofensiva y -ocasionalmente- se anima con los triples.

En Game 1, Iggy fue el único hombre que tuvo resultados medianamente positivos cuando le tocó marcar a James (además de él, probaron Green, Barnes y Thompson). Por tercera vez, una acción suya sirvió como punto de inflexión en el juego. Con 6:08 por jugar y los Cavs arriba por cuatro, Iguodala encestó un triple --sin un zapato!!!


Los Warriors anotaron en 5 de sus 6 siguientes posesiones y ambos equipos ingresaron al último minuto de juego igualados en 96. Un doble a distancia de Curry y dos libres de Mozgov después, Golden State tenía el balón otra vez. Luego de un tiempo muerto, Kerr -o Alvin Gentry, coordinador ofensivo- diagramó una jugada genial que dejo sólo a Curry, pero Irving salió de la nada para bloquear el intento. James tendría la chance de liquidar el pleito, pero su lanzamiento (mientras era defendido por, sí, Iguodala) apenas rozó el aro. Tiempo extra, señoras y señores.

A lo largo de la temporada, las alineaciones más eficientes de los Warriors se daban cuando su director técnico optaba por "reducir" el tamaño de su quinteto. Es decir, no poner a Bogut y Green (u otra combinación de grandotes) en cancha a la vez. En estos Playoffs, la formación compuesta por Curry-Thompson-Iguodala-Barnes-Green posee un rating ofensivo de 112.4 puntos por cada 100 posesiones, una marca que superaría la de cualquier otro equipo.

Con esta noción en mente, era raro que Kerr no le hubiese dado ni un minuto de rodaje a dicho quinteto. Bueno, para arrancar el tiempo extra, el DT de Golden State sorprendió juntando a los primeros cuatro jugadores mencionados con Ezeli. Luego, apenas tuvo la oportunidad, Green ingresó por Ezeli (que había entrado para el salto). 

La estadística le dio la derecha a los Warriors: el parcial completo de estos cinco minutos fue 10-2 en favor de los locales -Cleveland no anotó hasta la última posesión del partido, cuando todo estaba definido-, quiénes finalmente supieron como controlar el ritmo. Curry se ganó dos viajes a la línea de tiros libres (convirtió sus cuatro lanzamientos y finalizó con 26 puntos y 8 asistencias) y, en una de las jugadas en donde se vio obligado a soltar el balón, Iguodala dejó a Barnes sólo en la esquina para un triple letal.

Además de la derrota, los Cavs sumaron otra mala: Kyrie Irving debió abandonar el encuentro por una lesión en su pierna. Justamente Irving era el jugador que más golpeado llegaba a estas Finales, pero su actuación -23 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias- ilusionaba a sus fans. Ahora, habrá que ver si podrá estar presente el domingo para el Game 2.

Iggy, con cara de "hoy la rompí", celebra la victoria de su equipo