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13 jul 2016

El epítome de la excelencia


En la vida, es difícil ponerse de acuerdo. Todos tenemos nuestras preferencias: ya sean trivialidades, como gustos de helado, o temas de mayor 'seriedad', como ideologías políticas, cuesta encontrar lugares de común entendimiento. En el deporte -más cerca de la categoría "trivialidad", por más que a veces no parezca- el debate es una necesidad vital.

Si todos los periodistas gráficos, cronistas radiales o panelistas televisivos opinaran de igual forma, el deporte perdería su cualidad emocional y sorpresiva, que despierta tantas pasiones similares en personas de distintas razas y nacionalidades. Acá es donde debería aclarar que no todas las opiniones están basadas en argumentos válidos, pero imaginemos por un minuto que todos entendemos la colosal estupidez que representa (por ejemplo) afirmar que la Selección Argentina de fútbol juega mejor sin Lionel Messi.

Entonces, va de nuevo. En este contexto tan complejo, con Twitter al alcance de la mano y con ochentamil páginas web que deben ofrecer contenido durante las 24 horas del día -a veces, sin importar la calidad de dicho contenido- todo punto de análisis parecería ser debatible.

Sin embargo, todavía existen algunas anomalías. Equipos, jugadores o dirigentes, que mantuvieron su status a lo largo del tiempo, generando una admiración universal tan irrefutable que ni el más rebuscado de la tribu de bocones se atrevería a cuestionarlos. Esta semana, el deporte se despidió de una de las anomalías más singulares que se hayan visto: Timothy Theodore Duncan.


No hace falta que les enumere las estadísticas que depositan a Duncan como uno de los mejores jugadores que alguna vez pisaron una cancha de básquet. Ponganle el mote que quieran: 'Mejor Ala-Pivot en la historia", "Top 5, top 10 en la historia de la NBA", da más o menos lo mismo (personalmente, dependiendo de cómo me levante, Duncan está 2do o 3ero en mi lista, detrás de Jordan y -algunos días- detrás de Kareem Abdul-Jabbar).

El punto es que el 21 de los Spurs logró, sin quererlo, lo que cualquier atleta desea: el consenso de la prensa y los aficionados del básquet. Pero hay algo más. Reconocer y elogiar su talento y sus logros dentro del parquet es quedarse corto a la hora de hablar de Duncan.

5 anillos, 3 MVP's en las Finales, 2 MVP's en temporada regular y cualquier cantidad de récords en cuanto a porcentaje y total de victorias ubican al nacido en Islas Vírgenes en la verdadera élite de la NBA. Que todos estos reconocimientos hayan ocurrido en una misma franquicia lo convierten en una rareza aún más difícil de encontrar (Abdul-Jabbar consiguió uno de sus seis anillos en Milwaukee Bucks y hasta MJ jugó un par de temporadas en Washington Wizards). Y, por último en orden aunque no en importancia, su carácter lo define como un profesional consumado. El diamante más preciado dentro de la joyería más exclusiva.

Me da vergüenza utilizar mis propias palabras para describir a Tim Duncan. No hay que mirar demasiado lejos, tampoco: la rueda de prensa de Gregg Popovich, único entrenador que conoció Duncan en toda su carrera, ilustra a la perfección los valores que ambos sostuvieron durante dos décadas:


"Es la persona más consistentemente genuina que conocí en mi vida. Ha sido el mejor compañero que un jugador puede pedir. Hemos conseguido muchos logros simplemente por el ambiente que él creó. Nunca se quejó de nada, siempre llegó temprano y se fue tarde. Estuvo presente para cualquier persona que necesitó de su ayuda. Por todas esas cualidades, es irremplazable". Pop, quebrado como nunca, lo cuenta como nadie más puede.

Qué decir de alguien que, siendo universalmente reconocido como una leyenda, se retira sin emitir una palabra. Kobe Bryant se arrastró durante 82 partidos, recibiendo (merecidos) elogios en todas los estadios y cerrando su brillante carrera con miles de cámaras apuntándolo. Está perfecto. Kobe, otro monstruo del deporte, se ganó el final que siempre quiso. Duncan -de nuevo, sin quererlo- le puso un moño poético a 19 años de altruismo, sacrifico, títulos, exigencia, nobleza y competencia.

Para la ciudad de San Antonio, su silencioso prócer y el atleta más importante de su historia. Para la NBA, el ícono de una generación que ostentó a Bryant, Shaquille O'Neal, Kevin Garnett, Dirk Nowitzki, Jason Kidd, nuestro amado Manu y tantos otros. Para el deporte, el principal responsable del período más exitoso para cualquier equipo, en cualquier disciplina. Para mí, el epítome de la excelencia. Gracias por todo, Timmy. Te quiero muchísimo.


27 may 2015

Él, el que entiende todo


Antes de terminar la secundaria, conoció las cámaras. Antes de aprender a manejar, enfrentó los flashes. Antes de ser mayor de edad, fue tapa de revistas. Antes, mucho antes que cualquier atleta en la historia, LeBron James fue un tema de conversación y debate.

Ya lo escribí el año pasado en este perfil, pero vale la pena repetir esta parte: desde sus 15 años de edad, James ha vivido bajo la lupa del mundo deportivo, que lo proclamó como "The Chosen One" ("El Elegido"). Ni siquiera Michael Jordan, generalmente reconocido como el mejor jugador en la historia de la NBA, tuvo que sufrir tal presión desde tan pequeño -si bien Jordan pasó por picos de fama y expectativas incomparables a mediados de la década del ´90.

Lo voy a decir ahora, después voy a decir otras cosas y para cerrar lo voy a repetir, para que no se me enojen: en mí opinión, James ya es uno de los 10 mejores jugadores en la historia de la liga. De la misma forma que no puedo opinar sobre la totalidad de la carrera de Tim Duncan hasta que no se retire (aprovecho para pedirte, querido Tim, que te quedes un añito más), tampoco puedo hacerlo con el nacido en Ohio.

No sólo eso, sino que también considero que LeBron es un jugador más completo que Jordan. No mejor; todavía le falta para entrar a esa discusión, pero su juego es mucho más versátil que el de MJ. 

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Ayer, Cleveland Cavaliers venció a Atlanta Hawks, logrando la barrida en las finales del Este (4-0) y metiéndose en las Finales de la NBA por segunda vez en su historia. Para LeBron James, ésta será su quinta aparición en las Finales en forma consecutiva, una hazaña que no lograba ningún jugador desde la década del ´60, cuando sólo existían ocho franquicias en la liga (comparado con las 30 de hoy en día).

No cabe ninguna duda de que James es el líder y la máxima figura de este equipo. Su performance en lo que va de estos Playoffs ha sido verdaderamente estelar. El "alero" está promediando casi un triple-doble (27.6 puntos, 10.4 rebotes y 8.3 asistencias) por partido en esta pos temporada. Si bien ha fallado en sus tiros externos (17.6% en intentos de tres puntos), cuando tuvo que encestarlos lo hizo. Sino, pregúntenle a Chicago Bulls:


Aún así, los elogios no deben ir únicamente hacia él. Los responsables de que los Cavaliers hayan llegado hasta aquí son varios, sobre todo considerando todos los imprevistos que ha tenido que sortear Cleveland durante esta temporada.

Partamos desde la parte más jerárquica de la franquicia: el dueño. En julio de 2010, cuando LeBron dejó su estado natal para firmar con Miami Heat -mediante un evento televisivo conocido como The Decision-, Dan Gilbert cargó duramente contra su ex jugador estrella, utilizando términos poco amigables. Cuatro años después, el dueño de los Cavs debió tragar su orgullo (y sus palabras) para recibir a James con los brazos abiertos. 

Descendiendo por la misma línea llegamos al Gerente General, David Griffin. Encargado de manejar la parte basquetbolística de la franquicia desde 2010, Griffin acertó en casi todas sus decisiones. Claro, también se benefició de una cuota de suerte gigantesca: Cleveland dispuso de la primera selección del Draft en tres de las últimas cuatro ediciones.

Griffin contó con la suerte de la Lotería, el sorteo por el cual se deciden las primeras tres selecciones para cada Draft

En 2011, eligió a Kyrie Irving, hoy base titular del equipo y un All-Star en tres ocasiones. En 2013, pifió con Anthony Bennett. Sin embargo, luego de seleccionar a Andrew Wiggins el año pasado, Griffin canjeó a estos dos hombres por Kevin Love, jugador franquicia de Minnesota Timberwolves.

Aunque, el momento más importante para el Gerente General llegaría a mediados de esta temporada. Los Cavaliers habían iniciado su campaña 19-20 y la cosa no pintaba bien. Allí fue cuando Griffin realizó dos canjes asombrosos (no voy a entrar en detalle, pero créanme que el trade que hace con los Knicks es uno de los mejores que he visto desde que sigo la NBA). En resumen: Cleveland sumó a J.R.Smith, Iman Shumpert y Timofey Mozgov por el mero precio de dos selecciones de primera ronda del Draft. Brillante.

En casi todos los casos, el Mánager es quien elige al entrenador. Antes de saber que James volvería a los Cavs, Griffin nombró a David Blatt, un hombre de vasta experiencia en el básquet FIBA pero que no había dirigido ni un segundo de baloncesto en la liga de máxima competencia, como su director técnico.

Como era de esperar, Blatt fue atacado durante toda la temporada. Verán, en la NBA no se respeta demasiado lo que ha hecho un individuo si no lo hizo en dicha liga --digo esto sin ser un ferviente admirador de Blatt, ni mucho menos. A pesar de sus críticas, el técnico novato comandó a su equipo al segundo puesto en la Conferencia Este (con un récord de 53 victorias y 29 derrotas) y, tras el triunfo de ayer, se convirtió en el primer DT en barrer al Mejor Entrenador del Año -Mike Budenholzer, de los Hawks- en una serie de Playoffs.

Aviso: estos próximos 2/3 párrafos consistirán en un ataque estadístico. Como siempre, extraído de http://stats.nba.com/?ls=iref:nba:gnav y basketball-reference.com. Leer a conciencia

Por si fuera poco, entre los 16 equipos que clasificaron a la pos temporada, los Cavaliers ostentan el mejor Rating Ofensivo (puntos anotados por cada 100 posesiones) y el tercer mejor Rating Defensivo (puntos permitidos por cada 100 posesiones).

Shumpert y Smith, dos piezas fundamentales para los Cavs

Llegamos al último eslabón. El más importante: los jugadores. Casi todos -por no decir todos- los compañeros de James están pasando por un nivel espectacular, en casos muy por encima de su producción habitual. Analicen todos estos datos desde que comenzaron los Playoffs:

  • Cinco de los mejores 32 porcentajes de triples (seis, si contamos a Love que está lesionado) pertenecen a compañeros de LeBron.
  • En los 107 minutos que Cleveland disputó con James en el banco, el diferencial del equipo es +19. O sea que sin LBJ, los Cavs le sacaron ventaja a su rival. En comparación, los diferenciales de los equipos de los otros cuatro candidatos al MVP (Jugador Más Valioso) -Steph Curry, Anthony Davis, Chris Paul y James Harden- son negativos.
  • Dos de las mejores 13 marcas en la categoría de rebotes ofensivos por partido y dos de las mejores 16 marcas en la categoría de tapas por partido pertenecen a compañeros de James
  • Finalmente, LeBron lidera estos Playoffs en pérdidas cometidas (algo malo por si no se entendió). Él sólo totaliza 4.4 pérdidas por partido. Si sumamos las pérdidas cometidas por James Jones, Matthew Dellavedova, Tristan Thompson, J.R.Smith y Iman Shumpert, el total da 3.5 por encuentro.

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Lo repito: LeBron James es uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA. Jamás sería tan estúpido como para dudarlo. Esta columna no es una critica hacia su persona. Todo lo contrario: lo considero como uno de los atletas más inteligentes que he visto.

¿Por qué? Porque supo aprender de sus errores, tanto dentro como fuera de la cancha. En Miami, James llegó a cuatro Finales consecutivas y obtuvo dos campeonatos. Además de los anillos, consiguió el respeto por parte de sus pares y por gran parte de los medios de comunicación, los mismos que tan intensamente lo habían analizado, observado y criticado desde su adolescencia. 

Apenas sonó la chicharra que le dio el triunfo a los Cavs en Game 3 ante Atlanta, LBJ se desplomó sobre el parquet. ¿Para las cámaras? Naaaa

Nadie en la prensa puede criticar a James y pretender que lo tomen en serio. No me quejo eh, así es la vida con los cracks en todos los deportes. Aparte, bien merecido se lo tiene, después de lo que ha sufrido. Pero hacer de cuenta que LeBron y sólo LeBron hizo que Cleveland vuelva a las Finales sería faltarle el respeto a todos los hombres que nombré anteriormente.

Y acá está la genialidad de James: él lo dice. Ante cada oportunidad que tiene, le da crédito a sus compañeros. A menor medida, también felicita a su entrenador. De vez en cuando le tira flores a su General Manager y, casi nunca pero lo ha hecho, a su dueño. Porque entiende que así agiganta su imagen.

Creo que desde el momento en el que le rompió el corazón a los hinchas de los Cavaliers (en 2010) supo que había hecho algo mal. Supo que, algún día, iba a tener que volver. La manera en la cual lo hizo, primero con su emocionante artículo y luego con este recibimiento estilo rock star, hablan de alguien que entiende su situación:


James sabe que su enorme esfuerzo y su inteligencia lo han dejado en una situación privilegiada. Si Cleveland gana el campeonato, el principal responsable es él. Si el equipo pierde, los invito a observar como todos reciben críticas salvo quien usa la camiseta número 23. 

Hasta un punto es lógico: LeBron es un hombre que ha vivido más de la mitad de su vida bajo las cámaras. Al principio la opinión pública lo abrumó. Hoy, entiende y utiliza su figura como pocos lo han hecho en la historia del deporte.



25 abr 2015

Una (breve) oda a Tim Duncan


Aquí termina la anécdota, pero él te mató. Da ví a da. Pará! Más. Pero el tema todavía da para más.

Esta frase, parte de un extraordinario monólogo, me viene como anillo al dedo. Y esta expresión, trillada como pocas, también me viene como anillo al dedo, valga la redundancia.

Cuando se trata de Tim Duncan, anécdotas hay varias. Innumerables, de hecho. ¿Anillos? Claro, esos sí se pueden contar. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Deberían ser seis, pero el destino (y Ray Allen) dijeron que no. Igual, cinco es suficiente. Mucho más que suficiente. 

En menos de dos meses esos cinco podrían convertirse en seis, pero tampoco importaría demasiado. Es que a fin de cuentas, después de tantas anécdotas, lo único que queremos es que el tema todavía dé para más.


Escribir durante los Playoffs es complicado: la acción diaria no te da respiro. Redactar una columna de análisis sobre alguna serie en particular es riesgoso, pues al partido siguiente un equipo puede realizar un ajuste que cambie por completo la forma en la que se venía jugando. Por eso, decidí parar la pelota y no andar tirando estadísticas a lo loco.

Honestidad brutal a continuación: alrededor del jueves por la tarde tuve la idea. La noche anterior había visto otra de sus asombrosas obras maestras. En el segundo partido de la serie entre San Antonio Spurs y Los Ángeles Clippers, Duncan jugó 44 minutos, anotó 28 puntos y bajó 11 rebotes. Por si eso fuera poco, el ala-pivot de los Spurs encestó el 60.8% de sus tiros de campo, y durante la mayoría de ellos el encargado de defenderlo fue DeAndre Jordan, quien finalizó tercero en la votación para el premio de Mejor Jugador Defensivo del Año (el ganador fue Kawhi Leonard, elección con la cual estoy de acuerdo)

En el tiempo extra, San Antonio enfrentaba la posibilidad de caer 0-2 y tener la presión de ganar los próximos dos cotejos. Allí, los actuales campeones de la NBA hicieron lo que hacen siempre que las papas queman: dársela a Duncan. A falta de 3:02 minutos, anotó un doble para dejar a su equipo arriba por tres unidades. Tras el triple de J.J Redick que empató el encuentro, le volvió a dar la ventaja a los Spurs, encestando un tiro imposible (sobre Jordan) mientras se caía al piso:


La actuación de Duncan fue una verdadera obra de arte, pero eso ya lo saben. También saben que ayer San Antonio le dio una paliza a los Clippers en el AT&T Center. Los dirigidos por Gregg Popovich derrotaron al conjunto comandado por Doc Rivers por 100-73 y tomaron la delantera (lideran 2-1 en la serie al mejor de siete). ¿Los números de Duncan? nada de otro mundo: cuatro puntos, siete rebotes, cuatro asistencias y tres tapas.

De nuevo, honestidad: una parte de mí prefiere que el partido de ayer se hubiese dado como el del miércoles, así el nombre de Duncan sonaría más fuerte hoy. De la misma forma en que dedicarle tu columna a un mediocampista que hizo un trabajo aceptable no acarrea el mismo impacto que dedicársela al delantero que marcó dos goles.

Sin embargo, ahora entiendo que no podía ser de otra manera. Hoy, sábado 25 de abril de 2015, Timothy Theodore Duncan cumple 39 años de edad. El nacido en las Islas Vírgenes es el segundo jugador en actividad más viejo -Andre Miller es más longevo- y hasta es mayor que un director técnico! (Brad Stevens, de 38 pirulos).


Tras haber disputado 18 temporadas en la liga de básquetbol más competitiva del mundo, que incluyen cinco anillos de campeón, dos trofeos de Jugador Más Valioso y la mayor cantidad de minutos totales en la historia de los Playoffs, la expresión en la cara de Duncan no ha cambiado. Sigue siendo el mismo personaje tímido, que no necesita hablar demasiado fuera de las canchas: en otro gran cliché, el Big Fundamental deja que su juego hable por él.

Es muy difícil ser el mejor en algo. Sobre todo si ese "algo" es un deporte de alta competencia que te garantiza una vida de fama y dinero. Ser el mejor requiere esfuerzo y dedicación a niveles sobre los cuales no estoy capacitado para hablar. Pero hay algo aún más difícil que ser el mejor: ser el mejor por un buen rato.

A lo largo de sus 18 años como miembro de San Antonio Spurs, Tim Duncan logró la grandeza sostenida. Esa que sólo alcanza la elite de la elite. Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar, Earvin "Magic" Johnson, Larry Bird, Oscar Robertson y Bill Russell. Las máximas figuras de la NBA le harán compañía a Duncan, aunque poco le importará a él.

Ya habrá tiempo para un perfil más completo sobre la carrera de este hombre. Ojalá que para ese momento falte un ratito. Ojalá queden más anécdotas por vivir. Ojalá el tema todavía dé para más. 

Hoy, sábado 25 de abril, Tim Duncan cumple 39 años. En San Antonio (y en todo el mundo) se hablará del partidazo que tuvo ayer Kawhi Leonard, quien anotó 32 puntos en apenas 18 intentos de campo. ¿Sabés que es lo más loco de todo? Que a Duncan no le va a importar. Es más, prefiere que sea así. 

Desde el 2009 que vengo viéndote. Aproximadamente, te habré visto jugar más de 200 veces y ni una vez me decepcionaste. En tu cumpleaños, yo te decepcioné a vos, porque me atreví a ponerte en mi centro de atención. Desde un rinconcito de Buenos Aires, te agradezco por ser un verdadero profesional. Te agradezco por tu dedicación, por momentos como éste y, principalmente, por demostrarme que el sólo hecho de cumplir con tu trabajo te puede convertir en una leyenda.



1 abr 2014

La Evolución de King James


Se podría decir que LeBron Raymone James vivió casi toda su vida siendo perseguido por las cámaras. Nacido en la ciudad de Akron, Ohio, en 1984, LeBron no tuvo una niñez sencilla: hijo de madre soltera, nunca tuvo a su padre alrededor, y problemas económicos lo forzaron a mudarse a la casa de Frank Walker, un entrenador de football del área. Allí James comenzaría a jugar al básquet, a la edad de nueve. 

Años más tarde eligió como su secundaria a St Vincent-St Mary High School, donde desde el principio demostró que poseía un talento que no se veía todos los días. En su primer año en la secundaria, LeBron promedió 21 puntos y 6 rebotes, llevando a su escuela a un récord de 27-0

Durante su tercer temporada, fue elegido jugador universitario del año (sin ir a la universidad), y fue seleccionado como tapa de la revista Sports Illustrated, convirtiéndose en el primer jugador del secundario nombrado para la tapa. 

También aquí recibiría su primer apodo: The Chosen One ("el elegido")
Durante su cuarto y último año, varios encuentros de St Vincent-St Mary fueron televisados (una rareza para la época) en ESPN y otros canales. Otra vez fue elegido jugador universitario del año, tras promediar 31 puntos, 9 rebotes y 4.5 asistencias por partido. 

Luego de declararse para el Draft de la NBA en 2003, en el cual sería seleccionado número 1 por los Cleveland Cavaliers, franquicia que quedaba a tan sólo dos horas de Akron, una gran cantidad de analistas catalogaban a James como el jugador con mayores expectativas en la historia del baloncesto. Quedaba claro entonces que "El Elegido" sería demandado un nivel de excelencia que nunca se le había exigido a ningún otro jugador. 

Lanzamiento de polvo previo al partido
rutina que James "copió" de Jordan

Sin embargo, es importante destacar aquí tres actitudes de LeBron que sólo le provocaron ser sujeto a una presión aún mayor a la que ya tenía: primero, decidió utilizar la camiseta número 23, en honor a su jugador favorito, Michael Jordan; segundo, también tomó de su ídolo la misma rutina pre partido, y por último, se autodenomino como King James

Estas tres acciones, entendibles proveniendo de un joven adolescente de 19 años, sumadas a la excitación que traía su debut, dan una idea de la clase de presión constante con la que debe haber vivido James.

A pesar de todo esto, The Chosen One lo supo sobrellevar de manera extraordinaria durante sus primeros años, convirtiéndose en una de las máximas estrellas individuales de toda la liga. Fue el jugador más joven en ser seleccionado a un conjunto All NBA (mejores quintetos), en 2005, y en ganar el MVP del Juego de las Estrellas, en 2006. 


Como equipo, los Cavaliers experimentaron un éxito nunca antes visto en la historia de su franquicia, llegando a las Finales de la NBA en 2007 (serían "barridos" 4-0 por los San Antonio Spurs). Aunque a partir de allí la cosa se vino para abajo: en el 2008 fueron eliminados en las semifinales de conferencia por los Boston Celtics, en 2009 una ronda después por el Orlando Magic, y en 2010 los Celtics los volvieron a dejar afuera en la misma ronda que dos años atrás. 

James, quién era sujeto a criticas cada vez que su equipo perdía, fue especialmente reprochado luego de la serie con Boston, cuando algunos analistas citaron una falta de ganas por parte de la estrella.



El verano del 2010 lo cambiaría todo: el dos veces ganador del MVP de la temporada regular (hasta ahí) estaba listo para convertirse en agente libre y fue cortejado por una gran cantidad de franquicias. En otra muestra de su inmadurez como persona -todavía recién tenía 25 años- LeBron decidió anunciar con que franquicia firmaría mediante una emisión televisiva en vivo, llamada The Decisión

La transmisión consistió de una serie de preguntas realizadas por el periodista Jim Gray (autor de la idea), hasta que, finalmente, King James hizo saber al mundo que se dirigiría a "South Beach",como dice en el video, para jugar en el Miami Heat. The Decisión fue criticada mundialmente, catalogada como innecesaria e irrespetuosa, especialmente para los fanáticos de los Cavaliers.


De izq a der: Chris Bosh, Dwayne Wade
y Lebron James, el "Big 3"

Si bien la manera en la cual comunicó su decisión fue errónea, los motivos de ella fueron correctos: LeBron pasaría de jugar en un equipo sin estrellas a un conjunto que ya tenía a Dwayne Wade, ganador del MVP de las Finales en 2006, y que aparte había logrado firmar al ala pivot de los Toronto Raptors, Chris Bosh, otro All Star de la liga. 

Sin embargo, la imagen de King James cayó fuertemente en su primer año en Miami. Para nada ayudó la derrota que sufrió su franquicia en las Finales ante los Dallas Mavericks, durante las cuales promedio unos pobrísimos tres puntos en los últimos cuartos de cada partido. 

Luego de lo que representó el punto más bajo en su carrera, James utilizó todas las vacaciones para mejorar como jugador y madurar como persona. Con la ayuda de la leyenda Hakeem Olajuwon transformó su estilo de juego, pasando a un juego más interior y aprovechando su increíble combinación de fuerza y agilidad para postearse más, y alejarse así del tiro externo, dentro del cual nunca había sido muy efectivo desde un principio.


Pero aparte de eso, una vez que comenzó la temporada 2011/2012, se lo pudo ver disfrutando del juego que a fin de cuentas es el baloncesto, cosa que no se veía desde sus primeros años en Cleveland. 

Todo esto (y grandes actuaciones de Wade y Bosh) lo llevaron a conseguir su tercer MVP de temporada regular. Pero aún más importante, a lograr, por fin, su primer anillo de campeón, tras vencer a Oklahoma City Thunder en las Finales (fue nombrado MVP de éstas).

Su cambio de actitud -y su victoria en las Finales- lo ayudaron enormemente a recuperar su imagen, a tal punto que hoy en día LeBron posee la remera más popular a nivel mundial, y es el jugador con mayor ganancias provenientes de la venta de zapatillas de deporte (gana más del triple que el segundo, Kobe Bryant). 


También es la cara de companías multinacionales como Samsung, McDonald´s y Sprite, a tal punto que acaba de salir un nuevo gusto, el "Sprite 6 Mix", el cual lleva su nombre en el envase. 

Alegría total tras conseguir su primer
campeonato

Claro que, deportivamente hablando, no se "durmió en los laureles". Todo lo contrario, ya que en la temporada 2012/2013 volvió a ser elegido, por cuarta vez en cinco años, MVP de la temporada regular, ubicándose a uno de Jordan y a dos del récord, poseído por Kareem Abdul-Jabbar. 

En los playoffs volvió a demostrar su enorme talento, promediando 25 puntos, 8.5 rebotes y 6.5 asistencias, y luego de derrotar a los Indiana Pacers en una durísima final de conferencia, se coronó bícampeon, venciendo en siete juegos a los San Antonio Spurs.

Esta temporada, si bien no parece estar encaminado a otro MVP, continúa demostrando que es uno de los talentos más únicos que ha visto la historia de la NBA: su posición sería "alero", pero a lo largo de un partido defiende las cinco posiciones, pesa 113 kilogramos y corre como si pesase 90, rebotea, anota cuando es necesario y tiene una habilidad para pasar la pelota que ninguna otra estrella de su magnitud poseyó (tal vez con excepción de Magic Johnson). 


Y lo más increíble de todo, al menos para mí, es como ha podido realizar todo lo expuesto bajo una lupa gigante desde los 15 años, cosa que, debido al avance de los medios de comunicación en comparación con décadas pasadas, no tuvo que vivir por ejemplo Michael Jordan. 


Con esto no estoy diciendo que uno es mejor que el otro (en mi humilde opinión respecto al tema, hasta que LeBron no consiga mínimo 4 o 5 anillos no se puede hablar de comparaciones), sino que la carrera del señor Lebron Raymone James fue, y sigue siendo, de las más especiales que ha vivido el mundo del básquetbol.


Posando con sus trofeos: Larry O´Brien (campeón)en su mano izquierda
y Bill Russell (finals mvp) en su mano derecha

25 mar 2014

Todos Quieren "Ser Cómo Mike"


Antes que nada, tengo que descalificarme. También lo hago cuando discuto sobre fútbol y me molesta, pero así es la vida. La verdad es que nunca nunca vi jugar a Diego Maradona ni a Michael Jordan (ambos y Muhammad Alí son los tres deportistas que elegiría ver si tuviese la chance) así que si quieren descalificarme ahí tienen su argumento. 

Pero igual voy a escribir sobre Jordan, sobre lo que he leído, visto en videos y aprendido sobre él, y sobre como la NBA no sería lo que es hoy sin su presencia.

Michael Jeffrey Jordan nació el 17 de febrero de 1963 en Brooklyn, New York, pero vivió toda su infancia en Wilmington, North Carolina. Éste es un dato importante, ya que, luego de recibir becas deportivas de las mejores universidades de todo el país -Duke, Syracuse, Virginia o South Carolina, entre otras- eligió asistir a la Universidad de North Carolina, donde se graduó en la carrera de Geografía Cultural. 

Tres años (y un campeonato universitario en 1982) más tarde, Jordan se declaraba para el Draft de 1984, el cual coincidía con el primer Draft del nuevo Comisionado de la NBA, David Stern. Sin embargo Michael fue la tercer selección del Draft (por parte de los Chicago Bulls), luego de que los Houston Rockets eligiesen a Hakeem Olajuwon y los Portland Trail Blazers -en la que años después sería elegida como la peor selección en la historia de cualquier Draft- nombraran a Sam Bowie como su nuevo jugador.  


El resto ya lo saben todos: desde entrada dominó la liga individualmente, promediando 28 puntos por partido en su primer temporada, y lideró la NBA en puntos por siete temporadas consecutivas. Aún así, le tomó siete años a Jordan conseguir su primer anillo de campeón, el cual obtuvo tras vencer a Magic Johnson y los Lakers en las Finales de 1991. 

Tras consagrarse tricampeón -y participar del Dream Team en las olimpiadas de 1992- Mike anunció su primer retiro de la liga, citando cansancio y una falta de ganas de competir.

MJ intentó jugar profesionalmente al béisbol, pero sólo llego a participar en ligas menores (en conjuntos adueñados por Jerry Reinsdorf, también dueño de los Chicago Bulls), y luego de un año y medio afuera de las canchas, decidió volver a la NBA. 


Jordan tras ganar su primer título, en
1991

Su vuelta produjo tres campeonatos más para la franquicia de Chicago, también de manera consecutiva, entre los años 1996 y 1998. Tras su segundo three peat, Michael Jordan anunciaba su segundo retiro el 13 de enero de 1999. Apenas un año y una semana después, Air Jordan volvía a la NBA, pero en calidad de directivo, como Presidente de Operaciones Basquetbolísticas de los Washington Wizards. 

Sin  embargo en 2001 volvería como jugador de los Wizards (indicando que donaría su salario a distintas caridades), sin conseguir el éxito que había conseguido en sus dos etapas previas. Su tercer y, hasta ahora, último retiro fue tras la temporada 2002-2003.  Su carrera en los rangos de la NBA no culminaría allí, ya que en 2006, Jordan se convertiría en dueño minoritario de los Charlotte Bobcats (en 2010 lograría ser dueño mayoritario de dicha franquicia).

En total, Jordan tiene en su haber: seis anillos de campeón, seis trofeos de Jugador Más Valioso de las Finales, cinco veces ganador del premio Jugador Más Valioso de la temporada regular, dos medallas de oro olímpicas (1984 y 1992) y muchos otros más. Es universalmente reconocido como el mejor jugador que haya tenido la NBA.

A lo que quería llegar también es a la importancia que tuvo His Airness en el crecimiento y globalización de la liga. Estos son algunos datos que sirven para darse cuenta del impacto mundial que tuvo la figura de Michael Jordan:

  • Las DOCE finales con mayor rating en la historia de la NBA ocurrieron durante la época de MJ en los Bulls (las cuatro primeras fueron con él dentro de la cancha)
  • En su primer temporada, el nivel de concurrencia al estadio Chicago Stadium aumentó en un 87%
  • De los 30 estadios de NBA, solamente dos fueron construidos previo al arribo de Mike (Oracle Arena y Madison Square Garden, el cual fue renovado en 2013). Esto apunta a como crecieron económicamente todas las franquicias durante esta época
  • Apenas en su segundo año en la liga, Nike lanzó su propia marca de zapatillas de deporte, "Air Jordan". Hoy en día, 19 jugadores NBA utilizan dicha marca.
  • Los Chicago Bulls fueron comprados por US$ 16 million en 1985. Hoy en día, están tasados en un valor de 1 billón de dólares aproximadamente.
  • Luego del primer regreso de Jordan (en 1995), los ratings tocaron su punto más alto en las Finales de 1998, marcando un 18.7 (cada 0,1 representa un millón de casas o televisiones).
  • Durante su segunda vuelta, y ya con otro equipo (encima sin clasificar a playoffs) los ratings bajaron a un 10.2 en 2002, y 6.5 en 2003.

Lebron (izq) y Michael (der)
Dijimos que Jordan fue la tercer selección del Draft de 1984. Justamente ese año, en Akron, Ohio, nacía un tal Lebron Raymone James, quién, 18 años después, sería la primer selección del Draft de 2003. 

Por 6 meses y 13 días no cruzaron caminos Michael y Lebron (His Airness jugó su último encuentro el 16 de abri de 2003 y King James debutaría el 29 de octubre del mismo año), pero, ya desde antes de su debut, James era rotulado por casi todos los miembros de la prensa estadounidense, como el "nuevo Jordan". La carrera de Lebron ya lleva 11 años y la analizaré más a fondo en los próximos días.

Pero, quien te dice, quizás en 20 años haya un pibe diciendo "para, yo nunca vi jugar a Lebron James".